Dante lleva huyendo de la violencia desde hace tres años. No quiere tener nada que ver con las armas y los fantasmas que le persiguen cada día.
Sin embargo, la llegada de Alexander rompe todos sus esquemas y le obliga a replantearse su punto de vista.
Ante la violencia tendrá que esconder su identidad y resguardar su corazón enfermo de la atracción hacia Alexander. Tendrá que decidirse entre salvarse o arriesgar todo por un amor de sangre y plomo.